Acabo de escribir una revisión para la revista Bioscience sobre el libro recientemente editado Protecting the Wild: Parks and Wilderness, the Foundation for Conservation. Es uno de los muchos libros y artículos que se están publicando recientemente, enteramente motivados por una supuesta fractura en la conservación medioambiental. Si un joven aspirante conservacionista no supiera mejor, pensaría que hay miles de científicos y conservacionistas en las calles reclamando el final de las áreas protegidas. Sin embargo, esto está lejos de la realidad. Como describo en la revisión, algunos capítulos del libro son muy buenos mientras otros no lo son tanto. Y como sugiero en dicha revisión, creo que la comunidad de la conservación debe que ir más allá de la ideología, enfoques selectivos e insultos. Desde mi punto de vista, también deberíamos parar de promover soluciones dogmáticas de "fórmulas milagrosas, hagámoslo a nuestra manera". ¿Cómo podría el modelo de Yellowstone ser el "modelo de oro" con el que medir los esfuerzos de conservación en todo el mundo?

Nature needs half” no es una solución. Es una pegatina de parachoques que atrae a los convertidos, pero la mayoría de las personas con las que se necesita co-diseñar soluciones no tienen coche.

Tanto las estrategias de land-sparing como las de land-sharing están rindiendo por debajo de lo esperado respecto al nivel de protección de la biodiversidad. No es sorprendente que, en la mayoría de los casos, una estrategia de land-sparing resulte en mayores ganancias de biodiversidad. Tampoco es sorprendente que, dicha estrategia tenga frecuentemente un coste de oportunidad substancial. Mientras tanto, una estrategia de land-sharing bajo determinadas circunstancias puede producir solo algunos beneficios para la biodiversidad pero un menos coste de oportunidad. Es destacable que estos costes de oportunidad incluyen normalmente una mejora de las vidas de las personas. Lo que parece estar verdaderamente ausente en este debate es hablar de innovación y soluciones de lugares concretos.  “Nature needs half” (la Naturaleza necesita la mitad) no es una solución. Es una pegatina que atrae a los convertidos, pero la mayoría de las personas con las que se necesita co-diseñar soluciones no tienen coche. Necesitamos diseñar y crear incentivos para las áreas protegidas y paisajes que están siendo explotados para funcionar mejor. Necesitamos pensar mejor en cómo integrar estas estrategias de forma que tengan en cuenta las condiciones locales ecológicas, socioeconómicas y políticas. Sólo entonces podremos proteger mejor la biodiversidad de forma equitativa a la vez que mejorando las vidas de personas, lo cual es un requisito para construir un amplio apoyo para la conservación del medioambiente.

En el libro Protecting the Wild, hay algunos capítulos muy buenos y reveladores de autores que han pensado profundamente en cómo mejorar la conservación de la biodiversidad - tanto dentro como fuera de las áreas protegidas. Mientras que Jane Goodall reconoce el valor irremplazable que tienen las áreas protegidas, ella es realista en su estrategia: "Los días en África cuando las áreas silvestres podían recibir una protección total únicamente por la legislación nacional están desapareciendo". Por lo tanto, gran parte de su objetivo está en mejorar las vidas de las personas que viven cerca de las áreas protegidas. Es evidente que las áreas protegidas son necesarias para la conservación, pero éstas no existen aisladamente. Respetando y comprendiendo el contexto local, Anthony Sinclair reflexiona atentamente sobre por qué las áreas protegidas están rindiendo menos de lo esperado y cómo los paisajes dominados por los humanos se pueden integrar con las áreas protegidas en una única estrategia que proporcione mejores resultados.

Puedes leer la pequeña revisión aquí en HTML o PDF.